Las conversaciones nocturnas sobre la vida, la autoestima, el sexo y las relaciones (entre otros) pueden dar mucho de sí.
Durante los años de adolescencia, chicos y chicas ponen todo su empeño para destacar sobre el resto y ser MÁS (lista, popular, guapo, putilla, gracioso, etc) que los demás; y otros viven preocupados para que no les cuelguen el cartel de algo que no quieren ser.
Pues bien, llegados a este momento de mi vida y mirando desde la distancia, estoy segura de que habría preferido vivir en la sombra. Resultar indiferente para los demás, que tuvieran que pensar para acordarse de mi nombre y preocuparme de otras cosas, DISFRUTAR MÁS. Seamos sinceros, ¿a qué persona importante se le recuerda por ‘’Ser el más popular de su clase’’?
Es posible que la llegada a la universidad (rodeada de gente más bastante relativamente madura y que sabe lo que quiere, o lo intenta averiguar), sea un buen momento para empezar a darse a conocer y destacar, pero por tus logros, no por llevar el modelito más provocador y llamativo de la clase.
Disfrutad.
Esos momentos no vuelven, y después los problemas empiezan a ser de verdad.

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